¿Por qué requiere atención rápida?
Un cáncer que crece en la columna o cerca de ella puede comprimir la médula espinal o los nervios responsables del movimiento, la sensibilidad y el control urinario e intestinal. Sin tratamiento oportuno, algunas pérdidas neurológicas pueden ser permanentes. Esta situación es diferente de una metástasis ósea que solo causa dolor.
¿Qué síntomas hay que reconocer?
Dolor de espalda que empeora, nueva dificultad para caminar, debilidad en piernas o brazos, adormecimiento o cambios para orinar o evacuar son signos importantes. Si una persona tiene o tuvo cáncer, estos nuevos síntomas neurológicos requieren valoración médica de urgencia, aunque el dolor no sea intenso.
¿Cómo se investiga?
El equipo evalúa la fuerza, la sensibilidad y la rapidez de aparición de los síntomas. Por lo general se solicita resonancia magnética urgente de la columna para localizar la compresión y valorar la estabilidad vertebral. También importan el tipo de cáncer y el estado general.
¿Cómo ayudan la cirugía y la radioterapia?
En algunos casos es necesaria una intervención para descomprimir o estabilizar la columna. En otros se emplea radioterapia para controlar el tumor que causa la compresión. El equipo puede indicar corticoides y medidas de apoyo según la situación. Las decisiones deben tomarse con rapidez y de forma multidisciplinaria.
¿Por qué importa el tiempo?
La posibilidad de conservar o recuperar la marcha y otras funciones depende en parte de la intensidad y la duración de los problemas neurológicos previos al tratamiento. Si se sospecha compresión medular, no espere a la siguiente consulta de rutina para solicitar atención.
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